Cuatro jóvenes se van de viaje por pueblos perdidos de la selva en una camioneta. Es una película de carretera donde llevan una pantalla inflable y todo el equipo para proyectar películas en lugares lejanos. Tres de ellos, los de Lima, estrenaron su película en cines comerciales y fue un fracaso total. La quitaron en una semana porque casi nadie fue a verla. Un día se enteraron de las funciones de cine itinerante y pensaron que así podían mostrar su película en zonas donde no llega Hollywood. Por eso contratan a Beto, un argentino que sabe de cine al aire libre, para que los ayude